lunes 16 de noviembre de 2009

Reflexiones matinales entre dos semáforos

Verte marchar así
De mañana
Cruzar la avenida a grandes zancadas
(porque son grandes, sí, tus zancadas)
Desaparecerte sin más tras una esquina
Entre dos árboles
En la frondosidad de un jardín
Dejarte marchar
De mañana
Con el sol aún susurrante
Entre tus piernas
Verte sumergido en la ciudad
Desnuda, inmóvil, aún dormida
Es como dejar atrás, perder de vista
El horizonte

viernes 13 de noviembre de 2009

Educación y feminismo

Ayer les largué una arenga feminista a los de 1º de la ESO que ha tenido como resultado un regalo. Creí que, quizás, algún padre sulfurado vendría a soltarme cuatro frescas por meterme con la santa madre iglesia y su machismo recalcitrante pero, sorprendentemente, ha ocurrido todo lo contrario. Paloma Moral de Calatrava, Doctora en Historia Medieval y madre de uno de mis pupilos, ha tenido del detalle de echar más leña al fuego haciéndome llegar a través de su retoño su precioso libro La mujer imaginada. La construcción cultural del cuerpo femenino en la Edad Media. Desde aquí, si acaso llegara a este humilde rincón, le reitero mi agradecimiento y la felicito por ser una mujer culta y guerrera, de pluma y espada. Alejandro tiene muchísima suerte de contar con una señora de su talla como madre.

miércoles 11 de noviembre de 2009

En los papeles

En la mesa los periódicos
Niños armados y anuncios por palabras
En los papeles
Rubia, grandes pechos
El miedo tiene maneras de princesa
Y botas de campaña
El cañón apunta fuera de plano
No hay otro niño armado
Al otro lado de la rubia siliconada
Y el cañón sólo apunta a los grandes pechos
como un juego
Voy a explotar esos globos,
después tomaremos la merienda.

miércoles 1 de julio de 2009

Autoevaluación

Al mirarlo fijamente él desvía los ojos hacia el suelo y clava las pupilas en sus zapatillas de marca. Mientras le hablo seriamente, con su examen en mis manos, señalándole con el bolígrafo rojo todos los fallos, me recrimino a mí misma que no he sido capaz de salvarlo. No le he inculcado el amor por la lectura ni el interés por su propio idioma, no le he sabido mostrar la maravilla que se esconde detrás de la metáfora ni le he dejado perplejo con mis abundantes reflexiones (demasiado abundantes, pienso hoy) sobre los secretos que esconden las palabras. No ha querido participar en las historias colectivas que han escrito entre todos sus compañeros (en una de las cuales, un marciano vestido de Drag Queen encandilaba al primer presidente enano de la Casa Blanca), ni atendía a los cuentos de Roal Dahl que les leía los viernes, cuentos de miedo que ellos se empeñaban en ambientar cerrando las cortinas y apagando las luces. Fracaso total, pienso, no he sido capaz, no he podido con un chaval de quince años, con lo fácil que es, pienso, si Cortázar no falla, si los cronopios, si Los tres mosqueteros es infalible, si las espadas, si Eduardo Mendoza, si las trifulcas entre Quevedo y Góngora (trifulcas escenificadas por mí misma declamando sonetos como una posesa), si "fijaos bien, Odiseo dice "Nadie", ¿veis?", si los cíclopes, si Calipso, si Altazor y su paracaídas, si el Calila e Dimna, si los misterios de los copistas y sus monasterios llenos de sombras, si las dramatizaciones de los textos de Fernán Gómez, si los poemas de la Generación del 27 en clave de rap, si mi caja mágica con sus cartas llenas de personajes, si los corrales de comedias y sus anécdotas, si "mirad, es una primera edición, podéis tocarla", si "quiero que me digas qué te ha parecido, tú eres hoy el crítico", si todo eso no ha funcionado, ¿a qué altura de la película la he cagado?

domingo 7 de junio de 2009

Song without words

- Quería decir. Yo quería decir que. Quería comentarte. ¿Sabes? A ver si me explico. Escucha. Sería bueno que te expresara. Te cuento. He de hablarte.
- ¿Sí?
- Pásame la sal.

domingo 17 de mayo de 2009

Benedetti

Adiós, poeta.

viernes 8 de mayo de 2009

Pompeya

Hay una predisposición natural que nos empuja hacia lo bello en busca de, quizás, los paraísos artificiales baudelerianos que aquí, en el baldío cotidiano, no somos capaces de detectar. Es, pues, comprensible que, ante la presencia de aquellos objetos dotados de hermosura, ciertas personas experimenten una suerte de vértigo, una subyugación que tiene que ver también con la toma de conciencia de estar ante un elemento que ha sido objeto de admiración a través de los siglos. Se trataría, pues, de una mezcla de sensaciones, por un lado la emoción exenta de racionalidad y, por otro, la asunción de que estamos ante una obra maestra, de que nuestra mirada se ha posado en el mismo punto exactamente en el que se ha posado la mirada de la historia.
Esto, que ha sido catalogado de enfermedad psicosomática, se ha denominado Síndrome de Stendhal.

El deseo de estampar la planta del pie desnudo sobre la calzada posee una intensidad sólo comparable con el ardor de Paris hacia Helena. Palpar la piedra pompeyana a través de la piel es aproximarse al delirio, ese minucioso proceso -apoyar el breve espacio de los dedos, acomodar lentamente la planta en el calor de la piedra, posar el talón con firmeza- se convierte en un acto preñado de solemnidad, es una liturgia, una ceremonia. Después de hacer esto, la muerte no debería ser ya un hecho gravoso.

En Pompeya hay que deambular por las callejuelas, lejos de los grupos de turistas y las Nikon y los trípodes y las sandalias de cuero, a distancia de las voces, de las miradas y del rastro del presente. Entonces la ciudad comienza a inundarse, empieza a rebosar ritmos y pláticas en las aceras y sonidos de yunques y gritos de mercado y niños que lloran...

Entonces, el instante inmovilizado en el tiempo entorpece el juicio y oprime el pecho.

Rostros fugaces, palmadas fugitivas y risas en los atrios, aromas en los triclinios, carreras por los peristilos. Un hombre grita "¡Trigo!" en el foro, otros ya han colocado sus tenderetes y exponen animales, telas, legumbres, sal. Un pequeño grupo sale del templo de Apolo en dirección a una de las cinco puertas de la basílica, alguien tropieza, otro va hacia el lupanar.
Ocho ases con Gaia, cinco cuesta Appia, siete Vibia, tres Aula, dos ases Servia. Príapo sostiene su doble falo y las lobas, corderas de Venus, agasajan al visitante y lo manosean y le dicen cosas al oido mientras lo arrastran de la mano a las habitaciones pintadas de rojo y azul y amarillo. Hay cisnes y muchachas desnudas adornadas con gasas en los muros, hay escenas de sexo explícito (sodomía, masturbación, felación) e inscripciones con alardes, quejas, deseos, juegos de palabras, versos.

Más allá suenan cornos, aulos, cítaras, flautas, corren los niños hacia la música, corren con los pies llenos de alas de calle en calle, volando sobre los perros atados a los parapetos (cave canem), volando sobre el pavimento, esquivando al público del anfiteatro que ha visto morir a las fieras, saltando por encima de las fuentes de agua fresca y piedra blanca, brincando y entrechocándose y cayendo y llegando allá donde la música suena y hay tanta algarabía que parece día de fiesta.

El sol de medio día aprieta los puños. Un crío se ha caído y tiene sangre en la rodilla. Una esclava sale con un cántaro. Un hombre paga cinco ases para yacer con Appia. Comienza a llover tefra.

lunes 27 de abril de 2009

Días como todos

Mi admirado Jovekovic propuso en su blog elegir 23 palabras bellas para celebrar el Día de las Letras. Yo, como soy un poco desastre, llego algo tarde. Espero que me perdone. Éstas son las elegidas:

Azahar, noray, velamen, zoco, libélula, caléndula, acequia, lira, vaho, élitro, deriva, paladar, azul, pluma, cristal, bahía, zalacaín, girasol, zanzíbar, ronroneo, faz, voz, durazno.

Quiero, desde aquí, felicitarle, y no lo hago porque le hayan publicado un librito maravilloso que ya tengo en mis manos, no. Le felicito por ser un gran poeta y una monumental persona, por tener las manos llenas siempre de palabras hermosas, por desear con fuerza, con energía, con ahínco, que todos seamos mejores, por hacer de la belleza y la honestidad su bandera, su pasaporte, su billete de ida.
Le felicito por todo esto y, bueno, concedo, por ese librito maravilloso cuya genialidad es sorprendente hasta para los que ya nos hacíamos una idea de las grandes cosas de las que es capaz alguien de su talla.

Muchas gracias, Jove, por todo*

jueves 9 de abril de 2009

En la noche

La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores, y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo. No hay nadie en el aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo, y alguien las mueve a veces, y callan. Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas. Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte, y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar. Nadie puede dar un paso en la noche. El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde, es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él, como de aquellos que el mar ha recogido. -Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.

Jaime Sabines
Adán y Eva (III)


Adán y Eva
Tamara de Lempicka

sábado 4 de abril de 2009

Inventario

Tengo un vestido de princesa en una caja de cartón. Un bolígrafo-elefante que se da de bruces contra el papel. Unas pilas gastadas. Vinilos que no puedo escuchar. Un diario viejo en el que he escrito dos veces. A medias un sudoku. Varios libros marcados en páginas aleatorias. Un espejo. La imagen repetida y laberíntica de Cortázar. Un saxofón de juguete. "La venus mecánica" en fotocopias. Esencia de jazmín. Lápices de colores. Todas las tiras de Mafalda. Una caja de cristal repleta de gominolas. El María Moliner. La voz de Billie Holiday digitalizada. Una barra de labios. Una tercera edición de "El paraíso perdido". Tres pares de zapatos de tacón. Una pluma sin tinta. Fotos, cables sueltos, anillos de plata, folletos turísticos de lugares a los que no iré.
Y ganas, a veces, de quemarlo todo.